19/10/15 Prisión y muerte.

19/10/2015

A raíz del título podría pensarse que el presente post, habla de alguna novela negra o de alguna nueva serie televisiva pero en realidad resume dos experiencias vividas la pasada semana, dos acontecimientos que al parecer aún estoy asimilando.

Los amigos o los compañeros de profesión o de Universidad siempre están ahí, aunque no hablemos con ellos cada día, sobre todo aquellos que nos han marcado en mayor o menor medida, sobre todo aquellos que demuestran cierta estima hacia nuestras personas. Siempre están y van a estar ahí, a un botón de distancia, lo que tarde en sonar la llamada. Desde que Antonio enfermó, mantuvimos un contacto prudente mediante mensaje escrito, yo le enviaba ánimos y la verdad, lo he tenido bastante presente durante todos estos días. Pese a que él no me transmitía signos de debilidad y tenía esperanza, la cosa era grave y fue empeorando, hasta que la semana pasada dejó de sufrir finalmente. Hasta ahora, siempre fallecían personas cercanas con una edad avanzada relativa, pero es el primer compañero de clase, miento, el segundo, ya se fue “Pepón” en accidente de tráfico, que fallece. Antes quizás fueran las drogas ahora es el Cáncer. Querido Antonio, me quedé con un libro que no te llegué a devolver, siendo sincero nunca me lo leí. Ahora está en mi mesilla de noche, esperando su turno para ser leído. Cosas de la vida.

Cambiando ligeramente de tema, el miércoles pasado estuve tocando en el Centro Penitenciario de Huelva, gracias a una iniciativa denominada “Unidos por la Música” organizada por Carlos Ferrer, de Música Fundamental, y el Ayuntamiento de Huelva. Fue un concierto acústico, en el que me acompañó José Diego Vázquez en la guitarra eléctrica, en el salón de actos de la prisión. Tocamos para los internos del módulo de respeto que desde el primer momento abarrotaron la sala y se entregaron coreando canciones y dando palmas. Fueron participativos y extremadamente respetuosos y acogedores. El mejor público al que quizás me haya expuesto hasta el momento. Para acomodarnos y ayudar en las labores de montaje y sonorización estuvieron con nosotros varios internos, uno de ellos nos agradeció la visita de la siguiente manera: “Gracias a vosotros hoy nos hemos sentido un poquito más libres”.

Libertad y vida, en contraposición a “Prisión y muerte”, cobran ahora un significado diferente, en mi manera de enfrentarme cada día a este trabajo que he elegido que no siempre es agradecido y no da sus frutos al final del mes, lo hace a largo plazo y además de forma discontinua y desordenada. Suerte la mía de poder escribir estas líneas hoy, suerte la de todos los que estamos vivos y nos sentimos más o menos libres.

 

Fernando Bazán.

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